un poco allá,
no hay mucho de este lado.
Algo cruje al pasar.
Esta superficie hecha de montones,
centenares de váyase a saber qué cantidad de.
Pienso que la grava de los estacionamientos hacía el mismo ruido.
Pienso que suena como estar acompañado, una multitud pasos junto a los míos.
Ecos. Co-Incidencias.
Por un momento se siente como la tierra de un camino, y sí, lo es, el último.
Camino, acompañado, ecos, co-incidencias, multitudes, estacionamiento.
-croc-croc-
El viento no hace ruido, y apenas se siente soplar.
Está acá, caminando igual que yo, paseando a paso tendido, en silencio (tampoco hay mucho qué decir) más que un suspiro de tanto en tanto, bufar despacito cuando se encuentra algo vacío.
Me pregunto qué estará buscando el viento en un lugar como éste.
Quizás algo que se le ha perdido, quizás algo que ha olvidado.
Quizás busca lo mismo que yo.
-croc-croc-
Nada por aquí,
nada por acá,
y acá... tampoco.
Sentarse por el momento, estirar un poco las piernas, bombear un poco de humo con los ojos cerrados. Pausa de mirar, de mirar, y no ver nada. Nada más que vestigios, espejismos, naufragios, tiempos terminados.
(el viento toma un hilo de humo y lo jala para arriba)
- No, viento.
(se acerca, revolotea un poco al costado)
- Los perros del desarmadero no miramos al cielo, viento, ya lo tendrías que saber.
Lo de arriba lo sabemos, es aire, luz, y humo; no es lo que buscamos.
Es distraernos, para nada, por la nada.
<<bbbbbbhhhhhssssss> >
No sé bien, viento. Me daré cuenta cuando lo encuentre.
Sea lo que sea está acá, entre la chatarra.
Está acá. Igual que yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario