domingo, 1 de febrero de 2015

ECO QUE..



Y ahora por qué…?

A qué viene éste vértigo al derrumbe, el eclipse final donde nunca más y todo se funde al negro? Si no se puede más no habría que, pero sin importarlo hay que, y todo que, puro que, maldito que. Por más que, no se puede llegar a hacer que. Menudo embrollo el de este juego ajeno, esta máquina a la que todavía (y tanto tiempo ya) no logro acostumbrarme. No es mi organismo, pero que, y aún así que, así que. Una mancha azul sustituye el cielo nocturno, las visitas diurnas, el confort infinito de un ramo de imaginaciones.

Sólo el que, por que, para que. Cómo: así. Cuándo: ya. Adiós al uno mismo, invasión de los otros, del Otro, de lo otro que no es, que no, que.

Un espíritu se asfixia.

Una lágrima no se entiende.

Para qué? No se entiende; se pregunta, nadie lo sabe. Nadie, todo mundo sigue camino sin preguntar, resignación y cabeza firme marchando al son del tictaqueo normal, normativo, universal reglamentario porque los que alguna vez. Mire a los costados antes de cruzar, cuántos más en el sendero de la herrumbre? Cómo contarlos siquiera si con una palabra injustamente única se puede decir “todos”?

Nada más? Nadie más?

Vigilantes frente al rejado blanco; por fuera se adivinan miradas y desvaríos del interior de las paredes pintadas. El asilo de los libres, de los que quisieron ser pero cuyo molde se atribuyó al error, al desatino, a la locura. Extrañable verles las caras juguetones en años inocentes, de seguro, antes que. Y si hubiera, si no hubieran, para que ahora, pero que.

Cierre la boca. Asienta y asista al verdugueo.

Cuerpo y nervio que se rompe. Muchos espíritus que se asfixian.



Llantos que no entienden qué.

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