jueves, 26 de febrero de 2015

EMPTY

Cerrar la puerta, una luz tenue y apenas abierta la ventana. 
Escaparse un rato del agua y la prensa sensacionalista. Buscar el refugio interior escarbando entre la sombra y el humo del cigarrillo; como si realmente.

...

Éste humo que nadie ve subir, su olor a tabaco quemado que me inunda la pieza (alguien va a quejarse por eso más tarde (y no voy a ser yo)), existe, acaso, para otros ojos más allá de los míos? 

Sólo mi vista contempla su ascender ondulado, mis sentidos que captan vagamente el gusto y el aroma cálidos y amargos que conlleva; pero no hay otra conciencia habitando en estas cuatro paredes. Ninguna otra más que ésta que fuma y se adjudica una pausa del mundo perro. 

...

Las sábanas en cualquiera desparramadas en el colchón vacío de cuerpos, el cenicero que rebalsa, el tentilador de piso mirando la pared. 

Una sola silla, vacía, en la mesa decrépita de la ventana. 
Otra silla única se abre del escritorio, vacía, bañada en luz de pantalla. 

Mate amargo, caliente, lavado ya. 

...

Ésta presencia que fuma, que huye. 
Existe, acaso, para otro presenciar más que el mismo? 

...

Sólo una consciencia habita este espacio.  


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